Nuestra historia
Todo comenzó con una copa
Toda familia tiene una historia que merece ser contada.
En agosto de 2016 nació un vino sin nombre, creado con pasión y tradición para la familia. Servido en veladas íntimas, se convirtió en el alma de cada reunión.

En su honor
Don Fernando
Fernando Manrique Suárez Paternina
Hombre de admirar en el Alto Sinú. Visionario y emprendedor, de los que hacen las cosas con las manos y con paciencia, dejó a su familia un legado imborrable: el valor de la tierra, de la palabra y de la mesa compartida.
Cuando la gente del pueblo bautizó aquel vino sin nombre, eligió el suyo. Cada botella que lleva su nombre es nuestra manera de agradecerle.
“Nuestros vinos llevan su nombre en honor a un hombre que nos enseñó que la tradición se honra compartiéndola.”La familia Don Fernando
Capítulos
Una historia que se vive
Un vino sin nombre
Hecho en casa para compartir en familia, el vino de corozo se convirtió en el símbolo de unión y celebración de cada reunión.
El pueblo le dio un nombre
Fue la gente quien lo bautizó: “Don Fernando”, un nombre que resonaba con porte, elegancia y serenidad. Un tributo al abuelo, Fernando Manrique Suárez Paternina, hombre visionario y emprendedor. Ese año, las primeras 200 botellas se agotaron en menos de un mes.
La tradición creció
La producción alcanzó los 22.000 litros, consolidando el mejor año de ventas. El refinamiento se convirtió en un arte y los procesos evolucionaron con tecnología importada, sin perder la esencia de siempre.
La historia continúa
Desde Tierralta, Córdoba, Don Fernando Artesanos del Vino lleva nueve vinos y una misma tradición a mesas, hoteles y tiendas de todo el país.

El símbolo
Un símbolo. Una tierra. Un legado.
Buscamos un emblema que lo dijera todo en un solo vistazo. El águila, ícono profundamente arraigado en la cultura cordobesa, se entrelaza con la copa: la unión entre la tierra y el arte de hacer vino.
- Tradición + refinamiento Herencia
- Tierra + arte Origen
- Visión + legado Futuro

El arte de hacer vino
Tradición que evoluciona
“El refinamiento se convirtió en un arte; los procesos evolucionaron con tecnología importada, pero sin perder la esencia de siempre.”Don Fernando Artesanos del Vino
Seleccionamos la fruta
Corozo, maracuyá y carambola de los cultivos de la región, elegidos en su punto.
Fermentamos
Los azúcares de la fruta se transforman en aromas y alcohol.
Estabilizamos y clarificamos
Cuidamos que cada vino quede limpio, brillante y estable.
Filtramos
Un acabado cuidadoso que conserva el carácter de cada fruta.
Embotellamos y etiquetamos
En Tierralta, Córdoba, cada botella se llena, se sella y se etiqueta.
Llega a tu copa
Para acompañar historias entre amigos y anécdotas familiares.
En cada botella
Lo que nos define
Selección
Elegimos la fruta en su punto, de los cultivos de nuestra región.
Oficio
Manos que conocen cada etapa, de la fermentación al embotellado.
Control
Revisamos cada lote antes de que llegue a tu copa.
“Vino Don Fernando no es solo una bebida, es un viaje.”